Recortada contra el cielo: De cómo una milagrosa hoja verde salvó a Ribeyro

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Si quisiéramos poner edificio , manifestaríamos que el sabio monarca ó gobernante es la columna que lo sostiene , y entonces quedaría establecida la necesaria relación de las diversas partes. Consiste en designar el todo por la parte, como v. Figuras de pensamiento. Podemos dividirlas en cuatro clases: pintorescas, lógicas, indirectas y patéticas. Hojas que en estío,. Desde la copa que se eleva al cielo,. Cubrís la tierra con dosel sombrío. Y al peregrino errante dais consuelo;. Pero los soplos del Noviembre frío.

Características

Y cuando fuéreis pasto de la llama,. En su Poema de la Pintura expresa Céspedes así el mismo concepto:.

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Humo envuelto en las nieblas, sombra vana. Somos, que aun no bien vista desparece, etc. Estatua del Apolo de Belvedere. Mientra en Apolo la beldad divina. Se ve grata animar un cuerpo hermoso,. Do la flaqueza humana. Su peregrina. Forma y el vigoroso. Talle en la flor de juventud lozana,. Su vista alta y ufana.

De noble orgullo y menosprecio llena,. El triunfo y el esfuerzo sobrehumano. Muestran del dios, que en actitud serena. Tiende la firme, omnipotente mano. Parece en la soberbia, excelsa frente. Lleno de complacencia victoriosa. Y de dulce contento,. Cual si el coro de Musas blandamente. Le halagara; la hermosa. Nariz hinchada del altivo aliento;. Libre el pie, en firme asiento,. Ostentando gallarda gentileza,. Y como que de vida se derrama.

Un soplo celestial por su belleza,. Muerte del Toro. Al clavar de los dardos inflamados. Y agitación frenética del toro,. La multitud atónita se embebe,. Como en el circo la romana plebe. Atenta reprobaba ó aplaudía. Con que sobre la arena ensangrentada. El moribundo gladiador caía. Suena el clarín, y del sangriento drama.

Desciende el matador [24] , y al fiero bruto. Osado llama y su furor provoca. Él, arrojando espuma por la boca,. Con la vista devórale, y el suelo. Hiere con duro pie; su ardiente cola. Azota los ijares y bramando. Se precipita….. El matador sereno. Le esconde hasta la cruz dentro del seno.

Dolor, profunda rabia y agonía. En vana lucha con la muerte impía,. Con la caliente sangre que derrama.

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En gruesos borbotones le abandona,. Y entre el dolor frenético y la ira,. Vacila, cae y rebramando espira. Yacen los fuertes pies; turbios los ojos. En que ha un instante centellar se vía.

Tal ardimiento y fuego y energía;. Y por el polvo vil huye arrastrado. El cuello, que tal vez bajo el arado. Util sostenedor…..

En tanto el pueblo. Con tumulto alegrísimo celebra. Quijote imaginaba estar mirando: satiriza el segundo los defectos de algunas mujeres:. En estotro escuadrón vienen los que beben las corrientes cristalinas del olivífero Bétis; los que tersan y pulen sus rostros con el licor del siempre rico y dorado Tajo; los que gozan las provechosas aguas del divino Genil; los que pisan los tartesios campos, de pastos abundantes; los que se alegran en los elíseos jerezanos prados; los manchegos, ricos y coronados de rubias espigas; los de hierro vestidos, reliquias antiguas de la sangre goda; los que en Pisuerga se bañan, famoso por la mansedumbre de su corriente; los que su ganado apacientan en las extendidas dehesas del tortuoso Guadiana, celebrado por su escondido curso; los que tiemblan con el frío del silvoso Pirineo y con los blancos copos del levantado Apenino; finalmente, cuantos toda la Europa en sí contiene y encierra.

Quédense, que ya es tarde, en el tintero. La que al de Padua lo zambulle al pozo,.

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La que jalbega el arrugado cuero,. La que con vidrio y pez se rapa el bozo,. La que al rosario toma cuenta al mozo,. La que reza en latín sin saber jota,.

O hace de linda siendo una marmota. La que escudriña toda ajena casta,. La que come carbón y cal merienda,. La que el habano fuma y rejón gasta,. La que de rifa en rifa lleva prenda,. La que en reir es agua por canasta,. La que no compra, y va de tienda en tienda,. La que cura los males por ensalmo,.

Y siembra chistes mil en medio palmo. La que engulle sin él, con él no cena,. La que lleva en la bolsa una alacena,. La que escabecha el pelo por la noche. Y se charola el rostro como un coche. También es digna de citarse por su gran mérito la enumeración del ejército araucano, por Ercilla Part. II, Cant.

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